Si llevas un tiempo en el kettlebell deportivo —o kettlebell sport— seguro que has escuchado, leído o incluso dicho frases como estas: “Este deporte no recibe apoyo.” “El gobierno no ayuda.” “Las organizaciones no lo promueven lo suficiente.”
Y puede que algo de eso sea cierto. No lo voy a negar.
Pero con los años, entrenando y compitiendo, he aprendido algo que cambia por completo la perspectiva: el kettlebell sport es un deporte profundamente individual. Y no como excusa… sino como esencia.
Aquí nadie te regala repeticiones. Nadie levanta por ti cuando la fatiga te quema los antebrazos. Nadie se sube a la tarima contigo cuando suena el “start”.
Estás tú. Tu técnica. Tus kettlebells. Y todas las horas de entrenamiento con kettlebells que decidiste hacer cuando nadie miraba.
El crecimiento del kettlebell deportivo empieza por ti
Es fácil buscar culpables fuera: federaciones, instituciones, falta de visibilidad o apoyo al deporte minoritario. Pero esa energía, bien dirigida, puede convertirse en algo mucho más poderoso: responsabilidad personal y compromiso con la comunidad.
Si no te gusta cómo se gestiona el deporte, contribuye. Si crees que falta difusión del kettlebell sport, difunde. Si piensas que se puede hacer mejor, hazlo mejor desde tu metro cuadrado.
Comparte conocimiento. Organiza encuentros. Apoya eventos. Suma, aunque parezca pequeño.
Porque el crecimiento del kettlebell deportivo no depende solo de instituciones. Depende de las personas que lo practican cada día.
Un deporte honesto que devuelve lo que inviertes
La realidad es esta: nadie te debe nada. Y lejos de ser algo negativo, es una de las mayores libertades que te da el entrenamiento con kettlebells.
Cada marca que consigues es tuya. Cada mejora técnica es tuya. Cada victoria —aunque sea terminar un set sin soltar las pesas— es tuya.
El kettlebell sport es solitario, sí. Pero también es honesto. No hay atajos. No hay excusas. No hay sustitutos.
Solo tú, el hierro… y la verdad de tu esfuerzo.